En este eclipse hemos sentido la oscuridad, hemos visto que la oscuridad no destruye la luz solo la suspende, es una pausa en nuestras certezas. Esa oscuridad efímera nos recuerda que debemos esperar la luz con conciencia renovada.
Lo que nos atrevemos a mirar comienza a transformarse, es un acto de creación. La sombra no observada vive en nosotros como una onda de posibilidades que nos pueden destruir. Si no miramos nuestros miedos y heridas estos viven en nuestro inconsciente. Si los miramos dejan de ser una amenaza y se convierten en algo concreto y delimitado que se puede transformar. Las sombras no se destruyen se integran para evitar que te destruyan.
Básicamente, lo que no enfrentas te gobierna, lo que no reconoces te controla, lo que saques de tu interior te salvará y, por último, haz consciente lo inconsciente.
Que esta breve oscuridad nos sirva para recordarnos que podemos traer más luz a nuestras vidas.